La vocación en el videodanza
Parte I
Paula Hernández C.
Se denomina videodanza a una obra
audiovisual cuyo contenido es cuerpo(s) en movimiento, o danza.
Cuerpo, movimiento, tiempo e imagen; un diálogo que se centra
en las significaciones del cuerpo en imagen, en un espacio_tiempo.
Este género, podría ser un subgénero de la danza como también un subgénero del audiovisual. Lo cierto es que ha tomado un camino propio, y como mucho de lo que nos rodea hoy en día, podríamos hablar de un híbrido, de un cruce de lenguajes, de una práctica propia de la realidad contemporánea.
Video y danza han estado relacionados
desde hace mucho, sin embargo, la integración de estas dos disciplinas,
interdependientes en el denominado videodanza, es relativamente
reciente. El videodanza comienza a ser una especificidad y debemos
ser audaces para, en estos tiempos, no institucionalizarla,
porque sería limitar su desarrollo, encasillándola en una disciplina
impermeable, rígida, estructurada.
El videodanza, que bien podría ser
body.art o videoarte, es emprendida generalmente por creadores
que provienen de las artes visuales, las audiovisuales, o desde
el arte de la danza. Lo importante es que existe un resultado
donde estos dos lenguajes se hacen uno y cuyo producto final
es audiovisual. Y, ¿en qué se diferencia entonces el videoarte
del videodanza?. Creo yo que en la manera de abordar la obra,
de acercarse a ésta y comprenderla, en la intención que lleva
al realizador a apropiarse del concepto danza.
Utilizar un cuerpo danzante como protagonista con todas las características que lo distinguen: energía, tensiones, tonos, pulsos, formas, secuencias de movimiento y transiciones, entre otras, supone una fijación, una reflexión del cuerpo vivo, o de un cuerpo – o imagen - en movimiento. De este modo, la especificidad de este tipo de video ha escogido la danza como inflexión, cual sea el punto de vista con el que se afronta esta práctica o arte.
Por otro lado, entre el cuerpo y soportes como cine, video e internet, se dan distintas relaciones, ritmos y metodologías relacionadas al formato en particular. Son los medios por los que el realizador_artista se conecta con su público y conecta a éste con su mirada o su discurso. Nuevamente nos encontramos con modos de aproximarse al cuerpo y con unas disciplinas que se conectan o prácticas que hoy día no sobrellevan límites.
Lo que considero que no debería
ser el videodanza, es ser un canal de difusión para la danza.
Es decir, considerar el video como un vehículo de comunicación
y que el mensaje fuera danza, como disciplina, la que muchas
veces se apega a la narración lineal, muy propia de las artes
escénicas y audiovisuales. Entonces, si fuera sólo esta interacción
de un medio artístico como el video y un arte como la danza,
nos encontraríamos ante un modelo que validaría este tipo de
obras a través de sutiles restricciones que no harían más que
alejarla de su propia espiral evolutiva.
No, el videodanza es video con todas
las bondades que ofrece este formato, y más aún el digital,
asociado a las múltiples posibilidades que son el cuerpo y el
movimiento en sí mismos. Nos encontramos con las infinitas relaciones
entre la cámara y el danzante, con los múltiples ritmos de los
cuerpos en ese espacio dado por la cámara, nos encontramos con
los tempos de la edición y sus fracturas, nos encontramos con
un cuerpo en movimiento desfragmentado por la tecnología.
Pero, intentando esbozar un límite
–permeable- al hablar de videodanza, quiero abogar por la vocación
filosófica que creo que hay detrás de este tipo de realizaciones:
el movimiento, como punto de partida. Tanto la danza -que en
estricto rigor o en términos generales es cuerpo en movimiento-
como el video, trabajan la temporalidad, la indagan, la examinan
y la utilizan. El video captura el movimiento, la danza explora
el ser: “Me muevo, luego existo”. Esta frase creo que está detrás
de todo este embrollo. No hay movimiento sin tiempo y sin una
materia que se desplace.
Entonces, abordar la gran reflexión del cuerpo en movimiento, y capturarla en una secuencia de imágenes que nos entregan la ilusión de un tiempo, podría ser una clave que nos sitúe frente a este tipo de obras, frente a artistas que han encontrado una herramienta para plasmar esta situación paradójica, de cuerpos virtuales, desmaterializados, conceptualizados.
¿Por qué me refiero al cuerpo, al movimiento, al espacio y al tempo? Porque creo que son una base desde donde se manifiesta ese ser, ese existir.
2006.............................................................................
Referencias
bibliográficas:
- "Historia de la conciencia",
Berman, Morris. Ed. Cuatro Vientos, Chile, 2004
- "La vigilia del cuerpo",
Cruz Sánchez, Pedro A. Ed. Tabularium, España, 2000
- "Del video-arte al Net
art", Olhagaray, Néstor. Ed. LOM, Chile, 2002
- "Cartografías del cuerpo,
Propuestas para una sistematización". Cruz Sánchez, Pedro
A., M. A. Hernández Navarro. Revista Debats nº 79, Invierno
2002-2003, España
- "Cartografías del Cuerpo,
la dimensión corporal en el arte contemporáneo", Varios
autores. Cendeac, 2004, España
- "La Era Post-Media",
Brea, José Luis. 2002, España
- "Perspectivas de la danza
para la cámara", Ensayo Simposio de la Danza para la
cámara, Douglas Rosenberg, Universidad de Wisconsin, EEUU
(publicado en castellano en http://www.perrorabioso.com/fivu05/texto5.htm)
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